Autor: Daniel Rojas Arboleda
ELMUNDO.COM
Un grupo de casas abrazado por dos quebradas, y que se sostiene en pie, según sus habitantes, por intervención divina.
La quebrada quería llevarse todo con ella, quería roer la tierra y dejar sin piso a las casas que se atrevieron a erigirse al pie de la falda. Comenzaba la década del 50 y los pocos habitantes que vivían en la colina que conducía a la ‘Cuchilla de Robledo’, miraron hacia las aguas con temor.
"Ahí va Satanás" –decía la gente al escuchar el bramido exhalado desde el cauce. Eran los primeros días de febrero y el verano comenzaba a ceder, robándole fuerza a los tallos de las hojas, disponiéndolas a ellas para la caída. El párroco de Robledo preparaba la celebración de las fiestas de la Virgen de Lourdes, y propuso hacer un monumento cerca a la quebrada, para que indicara el lugar desde el que la protección sagrada comenzaba a hacer efecto, aplacando el ímpetu de la corriente, que amenazaba con llevarse el barrio.
Los vecinos hicieron un convite y trajeron piedras de la quebrada La Iguaná y, a varias manos, le fueron dando forma a la gruta que albergaría a la matrona. Por fin, el 8 de diciembre de 1953, se celebró una misa en la que se concedió al lugar su calidad de santuario, ritual que se sigue repitiendo en la actualidad. "Lo más curioso es que, desde ese momento, el agua no se ha vuelto a comer la tierra", asegura Alirio Bedoya Pulgarín, líder comunal del barrio Massabielle.
Alirio es un hombre de mediana estatura, cuyo rostro grueso contrasta con su cabello rizado, que dibuja círculos en el aire con sus brazos cortos y manos anchas, como si se tratara de un director de orquesta, cada vez que quiere explicar algo o dar a conocer un poco de la historia del lugar que ha sido su hogar durante toda la vida.
Los habitantes afirman que el barrio es muy seguro, y que sus calles pueden ser caminadas sin correr peligro.
Foto: Alexander Hoyos
Francia queda en el filo
El barrio adquirió su nombre a inicios de los 50, gracias a la gruta construida a la Virgen que, en 1858, se le apareció 18 veces a una niña de 14 años, en una gruta cercana a la localidad de Massabielle, al occidente de la ciudad francesa de Lourdes. "Nosotros somos el único barrio francés de Medellín", anota Alirio entre risas.
Él se ha dado a la tarea de mantener viva la memoria del barrio a través de la oralidad y, al ser interrogado acerca de los hechos que le dieron forma a ese rosario de casas que se descuelgan a lo largo de la loma, advierte que todo lo que sabe se lo debe a dos personas que, siendo descendientes de Juan de Dios Restrepo, propietario original de los terrenos que sirven de fundamento a las cerca de 400 casas que conforman Massabielle, fueron depositarios del saber histórico de esa comunidad.
Juan de Dios tenía su casa ubicada en El Cucaracho, al norte de los terrenos que destinaba para que otros hombres cuidaran de sus sembrados de maíz y yuca, lugar sobre el que hoy se levanta el barrio. "Los habitantes de La América tenían sus balnearios en las quebradas La Hueso, La Iguaná y La Corcovada, y cuando venían a bañarse se referían a este sitio como ‘La Cuchilla de Robledo’.
Por ese filo se podía ver, recortada contra el naranja encendido que antecede a la oscuridad, la silueta de los arrieros que buscaban descanso en las posadas que hoy han mudado su piel para convertirse en moteles. Los hombres y las bestias dejaban de trajinar el camino que los traía desde Urabá, Santa Fe de Antioquia, Ebéjico y otros pueblos del Occidente antioqueño, para tomar un último respiro antes de permitir que tanto plantas de pies como cascos, comenzaran a palpar la ruta que les daría la bienvenida a Medellín.
La Virgen de Lourdes, según los vecinos del sector, mantiene protegido al barrio contra la furia de las aguas de las quebradas que lo circundan.
Foto: Alexander Hoyos
Hogar de muchos
Alirio refiere que, al morir Juan de Dios, sus descendientes vendieron una parte de la tierra para poder cubrir los gastos del sepelio y, el terreno restante, lo dividieron entre todos. "Eso fue en la parte de arriba de la loma, pues a la de abajo llegó otra gente de apellido Espinosa. Ambas familias iban vendiendo parte de los terrenos a familiares, conocidos y, en general, personas que venían desplazadas por la guerra civil bipartidista, desde Frontino y sus municipios vecinos", refiere Alirio.
Este fue el motivo por el que el barrio Massabielle fue construido sin planeación alguna, con materiales que los nuevos vecinos traían desde las quebradas, y con ladrillos comprados en cualquier lugar, para ir construyendo pieza por pieza, hasta darle forma, con el pasar de los años, a las casas que actualmente se aferran a la falda de la montaña.
Hoy, ese sitio que albergaba a un hombre y su fuente de ingresos, es el hogar de cerca de 3.000 personas, que han encontrado un espacio entre las calles irregulares y el abrazo de dos quebradas cuyas aguas no se arriesgan a atravesar el manto protector de la Virgen de Lourdes, la matrona de Massabielle.
Massabielle - En pocas palabras
El barrio Massabielle fue construido en la década de los 50 y, actualmente, está conformado por 400 casas, en las que viven cerca de 3.000 personas. Limita al occidente con el barrio Fuente Clara, al oriente con la quebrada La Corcovada y el barrio Robledo Parque, hacia el sur con la quebrada La Iguaná y el barrio El Pesebre, y al norte con el barrio El Descanso. Los niños del barrio van a estudiar a la Institución Educativa Mariscal Robledo y al Instituto Jorge Robledo, los cuales se encuentran en el barrio Robledo, subiendo por la calle 65.
Vox pop - Lo que la gente dice
Ana Oliva Pulgarín Restrepo
"Vivo hace 30 años en el barrio y lo mejor que tiene es su gente, porque es muy querida y solidaria. No tengo ninguna queja de este lugar, y hay un buen manejo de las basuras".
Óscar Shannon Doering Mora
"Yo he vivido toda la vida en Massabielle, al igual que mi familia. Es un barrio muy bueno, sano y tranquilo. Considero que hacen falta escenarios deportivos, ya que solamente tiene una cancha".
Marina del Socorro Meneses Arango
"Lo mejor que tiene el barrio es la gente, porque hay mucho compañerismo, solidaridad y amistad. Sin embargo, lo peor en este momento es la inseguridad, aunque uno puede caminar por las calles sin que le pase nada malo".
Dayro Osorio Trujillo
"Todo en el barrio es bueno. Es muy calmado y sano, y los vecinos son muy solidarios y amables. Creo que este lugar no tiene nada por mejorar, porque es muy seguro".