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 CUANDO MEDELLÍN TENÍA PLAYA PARA NADAR

                                  Vanesa Restrepo
                 El Colombiano – Agosto 10/2019
 
No es una coincidencia que la Avenida La Playa tenga ese nombre.
Era tan importante la quebrada Santa Elena que en sus orillas 
acamparon los conquistadores en 1.541 al mando de Jerónimo Luis
Tejelo, quién estaba a órdenes del Mariscal Jorge Robledo que le 
encomendó la misión desde Santa Fe de Antioquia que descubriera
al valle que se denomina actualmente el Valle de Aburrá.

La quebrada se llamó Aná, luego Aguasal  y la Loca (por los estragos
que causaba en Mayo, mes de las lluvias). Por último tomó el nombre
definitivo de  Santa Elena.

En 1.890, se convirtió en la zona favorita de las familias más ricas por
cuyas orillas de aguas cristalinas paseaban y se bañaban los niños.
Tomás Carrasquilla en su libro «Álbum de Medellín en 1932», describió: 
«Era el lugar obligado para las caminatas y paseos de las gentes 
elegantes de la alta sociedad. En el recorrido de la quebrada tuvo quintas
majestuosas y señoriales, con jardines y arboledas».

A finales del siglo XIX, con el crecimiento de la población en Medellín
empezó vertimentos de aguas residuales al cauce de Santa Elena,
ocasionando olores fétidos, convirtiéndose en una cloaca, generando 
enfermedades.

La oficina de Ingeniería Municipal fue autorizada para canalizarla. Con 
la cobertura desaparecieron 20 puentes que habían sido construidos 
entre el sector de la Bocana(arriba de las Estancias) y el Roco, situado 
a pocos metros de la desembocadura de la quebrada Santa Elena al río
Medellín, en la que es hoy la Minorista.

La quebrada fue cercada con paredes y un techo de concreto. Así nació
el nombre de la Avenida La Playa.

Los árboles se fueron acabando, pero aún sobrevive una ceiba que fue 
sembrada hace 199 años.

De las casonas de los ricos de esa época solo sobrevive «La Casa de los 
Barrientos», que estuvo habitada por los hermanos solteros Barrientos
hasta 1983, luego quedó en el abandono hasta el 2007, Comfenalco la 
restauró, funcionando como una casa de lectura infantil para niños.
Actualmente La Avenida La Playa, se está transformando buscando 
«pacificar» el tráfico automotor peatonalizando algunos tramos. Se 
desestimulará el transporte de vehículos particulares dándole prelación
a los peatones.