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El día que cambió Medellín

Autor: Catalina Florez Lopez
30 de Noviembre de 2015
ELMUNDO.COM
Desde que empezó a rodar, el Metro de Medellín se convirtió en el sistema que reemplazó a la ciudad de la violencia, las bombas y del miedo por una moderna, pujante e innovadora.

Foto: Archivo El Mundo

En cada una de las estaciones del Metro se realizó un acto inaugural en el que participaron los habitantes de las comunidades cercanas a la infraestructura.

La mañana del jueves 30 de noviembre de 1995, oficinas y locales del Centro de Medellín estaban cerrados, puesto que se había declarado día cívico en el sector. Entre tanto, las autoridades terminaban de acordonar el área de la plazoleta del Centro Administrativo La Alpujarra, donde se realizaría el acto que haría realidad un sueño  gestado doce años atrás: el Tren Metropolitano de Medellín.
La calle San Juan, decorada para la celebración de las fiestas decembrinas, dio la bienvenida a unos 3.000 asistentes al evento inaugural, quienes con banderines de colores verde y blanco saludaron a la presentadora de televisión María Cristina Uribe “La Tata”, quien fue la maestra de ceremonia.

 

Foto: Archivo El Mundo

“Este Metro se convertirá, a partir de hoy, en la más cabal representación del empuje futurista que necesitamos en Colombia”, dijo el presidente de la época, Ernesto Samper Pizano, durante el discurso que dio paso a las palabras de los demás líderes participantes.
Ellos fueron el gerente del Metro, Alberto Valencia Ramírez; el alcalde de Medellín, Sergio Naranjo Pérez; el gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, el secretario de Estado de España, Apolonio Ruiz Liegero, y el ministro de Economía de Alemania, Günter Rexrodt.
Como predicción a lo que posiblemente significaría para la ciudad el Metro, monseñor Héctor Rueda Hernández, quien era el arzobispo del municipio, dijo, mientras hacía la señal de la cruz, que este sería “un signo de superación, tenacidad y soberanía”.
“Lo demás será bonito, pero el corazón no salta, como cuando a mí me cantan una canción colombiana”, así coreaban los cerca de 300  niños de los colegios de la ciudad el bambuco de Rafael Godoy, mientras repartían flores y globos blancos entre quienes se encontraban expectantes por hacer parte de la historia al ver rodar por primera vez el Tren Metropolitano de Medellín.

 

Foto: Archivo El Mundo

El inicio del cambio

Eran entonces las 12:28 p.m. Sólo faltaba una frase que ratificara que ese era un día histórico para la ciudad. Fue entonces cuando, antes de ir hacia la estación Alpujarra, el Presidente dijo: “En calidad de primer mandatario de los colombianos autorizo la puesta en marcha del primer metro de Colombia”, acto seguido el cielo se tornó blanco por los globos y se escucharon los aplausos de los orgullosos medellinenses.
Entre tanto, los ciudadanos veían por sus televisores el corte de la cinta y cómo el conglomerado de personas, liderado por funcionarios y personalidades de la época, entre ellas Claudia María Ceballos, señorita Antioquia (1995), ingresaban en la estación.
Justo después de que la comitiva subiera al vagón, el jefe de operaciones, quien estaba en la plataforma, reportó a las once personas que se encontraban en el Puesto de Control Central que había un daño en los frenos, lo que resultó ser una falsa alarma, puesto que el conductor había olvidado soltarlos. A la 1:50 p.m. se presentó una segunda alarma, cuando por las comunicaciones internas se ordenó poner a operar al máximo los ventiladores de un vagón y se escuchó “fuego nivel uno, fuego nivel uno”.
El metro comenzó a rodar de la estación Alpujarra a la del Parque Berrío y los primeros viajeros entonaron el himno de Antioquia mientras saludaban a quienes desde las calles y ventanas miraban el acontecimiento.
A las 6:00 p.m. el metro inició su operación comercial y los torniquetes electrónicos se movían constantemente al recibir los tiquetes. Entre tanto, elegantes mujeres con el uniforme del Metro, enseñaban a los nuevos usuarios la manera de ubicarse, de subirse y de comportarse en el metro, enseñanzas que hasta ahora se siguen al pie de la letra.

Las vírgenes que cuidan el Metro

El 10 de junio de 1995, sólo cinco meses antes de inaugurar el Metro de Medellín, una bomba que se había puesto dentro de una de las esculturas de Fernando Botero en el parque de San Antonio, acabó con la vida de 23 personas. Este era el panorama que el país tenía sobre Medellín, una ciudad de miedos y de violencia.
“En esta ciudad no se respetaba a nada ni a nadie ni a las autoridades, ni al Gobierno, ni a los ciudadanos, ni a la familia, sólo se respetaba a la mamá”, afirmó Alberto Valencia Ramírez, quien era gerente del Tren Metropolitano de Medellín en el momento en el que se organizaba la inauguración.
Este fue el motivo por el cual en cuatro estaciones del Metro y como representación de la madre de todos los colombianos, se dibujaron las figuras de las vírgenes del Rosario, del Perpetuo Socorro, María Auxiliadora y la Milagrosa.