Gildardo Montoya «el cantor cachaco»

«Gildardo Montoya Ortiz, quien nació en el municipio de tamesis, el primero de febrero de 1.939. En el mundo artístico, fue conocido como el cantor cachaco.

Un 25 de noviembre de 1976, en la calle 30 con carrera 76 del barrio Belén en Medellín, murió en un accidente de tránsito Gildardo Montoya. Jairo Paternina, quien fuera cantante de El Combo de las Estrellas, le había vendido a Gildardo una moto Honda 350 y a las 3:30 de la tarde de ese día iba acompañado de Darío Valenzuela (El brujo de la consola) cuando un carro se les atravesó, quitándole la vida a uno de los más grandes compositores que ha dado este país. Valenzuela quedó vivo para contar la historia.

Había nacido en el corregimiento de Palermo, municipio de Támesis, departamento de Antioquia, un 1 de febrero de 1940 y había hecho canciones en los más variados ritmos entre los que se incluyen la música parrandera, tropical, cumbia, ranchera y vallenato.

Porque aún hoy se recuerda a El Combo de las Estrellas cuando cantaba: «Óyeme Diosito santo tú de aritmética nada sabías, dime porqué la platica tú la repartiste tan mal repartida…» Gildardo Montoya la compuso en septiembre de 1976, pero no logró disfrutar el éxito de la Plegaria vallenata que también fue grabado por Enrique Díaz, Alejandro Durán, Tulio Zuluaga, Supercombo Los Tropicales, Los Melódicos y quién sabe cuántos más.

Cuenta Alberto Burgos Herrera autor del libro La música parrandera paisa que cuando murió José Alfredo Jiménez, Gildardo Montoya le compuso un tema titulado Luto mejicano y además de componer cumbias como La matecaña, Kalamary, Maria Victoria, Bahia solano, Piedad Helena, entre otras.
Gildardo Montoya recibió clases de acordeón del músico monteriano Lucho Campillo, para interpretar y cantar las cumbias con su grupo Los Rumberos. (Disco Compacto De fiesta con la cumbia, Gildardo Montoya y Pedro Ortiz, Medellín: Colmúsica, 2000. 153041).
Y como ya casi llega diciembre, es bueno recordar que de la autoría e interpretación de Gildardo Montoya fueron El trovador del valle, Seguro que sí, Dele por ahí, El gitano groserón, El carrataplán, El arruinado, Se enriqueció el arruinado, Se enfermó el arruinado, El enterrador, La niña de Piendamó, Secuestraron a mi suegra, El gato de Amparo, Se casó Drácula, Como yo soy tan raro, La roya, El paganini, La ballena de Jonás, La pelea del siglo, El horóscopo, El ajedrez, La bolita, El besito de año nuevo, Qué pereza diciembre, Maldita Navidad, El pesebre y muchísimas más.

Pero llama la atención que además de La plegaria vallenata, también compusiera otros vallenatos como Las memorias de Imelda, grabado por Ismael Rudas; El guayabo, grabado por Los hermanos Martelo; La verraquera, grabado por Los Betos; El indio mapuche, grabado por Calixto Ochoa; La muerte a caballo, grabado por Enrique Díaz; La ramita de ciriguaya, grabada por Miguel Durán y recientemente por Celso Piña, acordeonista mexicano.

La lista de composiciones de Gildardo Montoya es muy grande. Como grande fue su imaginación para componer con picardía, ingenio y rapidez. Alguna vez me contó Darío Valenzuela que La trompetica la compuso en 10 minutos mientras estaban en una cafetería. Y su esposa, doña Silvia Cruz, decía en un programa de televisión que Gildardo Montoya podía pasar toda una noche escribiendo y componiendo.
Faltan textos por escribir sobre la vida y obra de Gildardo Montoya, sobre el análisis de sus canciones y el aporte a la música vallenata, tropical y parrandera.

La música de Gildardo Montoya nunca pasará de moda, especialmente en este diciembre y los que están por llegar.» Hoy a sus 44 años de su partida y próximos a vísperas decembrina nos dejó un legado que aún hoy no se ah perdido y esperemos nunca muera su música.
Creditos:autor desconocido.
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Originally posted on 26 noviembre, 2020 @ 1:00 am

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