La raza antioqueña

Eduardo Caballero Calderón, no antioqueño, sino todo lo contrario, sabanero como él solo,dijo sobre Antioquia:
“Esta no es uno de los diecisiete departamentos de Colombia, sino un pueblo, una nación, un país como decía el señor Suárez”. “Tiene un contorno y un perfil recios e inconfundibles, descarnados como sus montañas ingentes; un carácter propio y peculiar; una manera de ser que se refleja lo mismo en los personajes de Carrasquilla que en esos fundadores de industrias y de pueblos a quienes debe Colombia lo que es hoy y lo que podrá ser mañana. Sin Antioquia, Colombia sería de otra manera: más tropical, más superficial, más ligera si predominara exclusivamente el elemento calentano; o más apática, ensimismada y esquiva, si predominara el elemento andino de la cordillera oriental.

Sin Antioquia, Colombia se asemejaría a Cuba o al alto Ecuador. Gracias a ese ingrediente humano, fuerte y capitoso como un plato de fríjoles, Colombia es ella misma y no se parece a nadie. Sobre todo tienen los antioqueños algo que nos falta a los demás colombianos, y es el orgullo de ser como son y una necesidad física y espiritual de afirmarse e imponerse de esa manera aún en los medios más hostiles. Siendo tan andariegos, llevan a Antioquia a todas partes. No la dejan atrás, no quieren librarse de ella como les sucede a los colombianos de otras regiones a quienes lo propio, lo entrañable y lo provinciano les comienza a estorbar cuando cambian de residencia.

*El antioqueño está tan identificado con su tierra y con su gente que renegar de Antioquia sería para él como renegar de sí mismo, por lo cual su condición de colombiano consiste esencialmente en sentirse y conservarse profundamente antioqueño….* El trasfondo antioqueño es el hogar donde se trenzan con una fuerza admirable la solidaridad, la comprensión, la lealtad, la espontaneidad, la fe en el hombre y el amor a la vida. La sensibilidad poética y el poder expresivo se acendran allí, en esos huertos cerrados que son las casas antioqueñas.

Detrás de los poetas, los artistas y los escritores de la montaña, los más vigorosos y originales entre todos los colombianos, no hay mera literatura como en tantos otros que parecen brotar en estos riscos por generación espontánea. Detrás del antioqueño hay el hogar, el solar y la tierra que dan al hombre su densidad histórica y sin las cuales literatura y poesía no son sino una polvareda de palabras y el hombre un esquema sin profundidad”… _“quisiera comunicar a quienes a veces dudan y desconfían del porvenir de Colombia: mientras resista Antioquia, los colombianos no nos vamos a hundir”.

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