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POESIAS INDECENTES

TUS TETAS…
 

Y en el dia del niño
casi evoco con locura
el por què de mi premura
por arrancarte el corpiño
 
Desconozco las razones
de mi pretensiòn hambrienta,
que con mi boca sedienta
te succiono los pezones.
 
He visto, tetas turgentes,
tetas grandes y pequeñas,
bamboleantes y hasta señas
de una teta incipiente…
 
Y tetas irresistibles
de una blusa prisioneras
que en mi producen quimeras
de sueños incontenibles…
 
Hay tetas indescriptibles
que van de un bretel colgadas
balanceantes y apretadas 
por su peso, insostenibles…
 
Hay tetas de gran textura
con un pezòn prominente,
que invitan de modo urgente
a besarlos con dulzura
 
Que sensaciòn màs grandiosa
que la dueña de las tetas
te las ofrezca, coquetas,
como una joya preciosa…
 
Tus tetas, me dan placer,
cuando de èllas me ocupo,
y los pezones te chupo,
y tù, suspiras… mujer…

R,A,C,P

 

EL PLACER DE CAGAR
 
De los placeres del mundo
según yo tengo entendido,
es el más dulce  cagar
y con un diario extendido,
con un cigarro encendido
 y la mierda en su lugar…
queda el culo complacido.
No hay nada como cagar,
de cagar, nadie se escapa,
caga el buey, caga la vaca
caga el Rey y caga el Papa, 
la más bella señorita
hace bolitas de caca…
Viene el perro, y lo huele,
viene el gato y lo tapa,
y un suspiro contenido
se le escapa el estreñido
pues no le sale la caca.
No hay placer más exquisito
que cagar    bien despacito,
no es un juego de azar,
tampoco un sube y baja,
el baño es para cagar 
y no para hacerse la paja..
Los escritores del baño,
son poetas de ocasión,
que encuentran ante la caca
su fuente de inspiración.
Vosotros que sois sagaces
y que de todo os reís,
decidme si sois capaces
de cagar y no hacer pìs?
Olvidarme, ya no pùedo
que en este lugar privado
donde tanta gente acude,
la chica se pasa el dedo, 
el hombre se la sacude.
Puedes cagar bien tranquilo,
y también caga sin pena,
pero nunca se te olvide,
debes tirar la cadena.
El tipo que aquí se siente,
y de escribir versos se acuerda
que no me venga a decir
que es un poeta de mierda.
En este lugar sagrado, 
donde viene tanta gente,
hace fuerza el más cobarde
y se caga el más valiente.
Ni la mierda es pintura,
ni los dedos son pinceles,
por lo tanto, hijos de puta
deben usar los papeles…
Apúntenle al agujero,
en este íntimo encuentro,
y no sean tan mugrientos,
por favor… caguen adentro!!!
Y acá estoy de cuclillas,
sobre este negro hoyo…
por acá pasó un cabrón,
 del papel, acabó el rollo.
—-0O0—-

¡El pedo…!
Juan José Botero
Cantar al poderoso, al atrevido,
al audaz, al osado, al benemérito,
eso así no es cantar: es humillarse,
es sentirse pequeño.Porque algún móvil tuvo el que cantara:
cantó tal vez por humildad, por miedo,
por enlazar su nombre al poderoso,
quizás por el dinero.Pero cantar al pobre, al apocado,
al que es humilde, timido y modesto,
esto asi si es cantar porque no media
beneficio o provecho.¡Alabe, pues, el bardo la opulencia,
a los reyes, los príncipes, los cetros;
que canten a las bellas o a los héroes
o a quien le tengan miedo!Que yo, con mi bandurria destemplada,
que no lira de mágicos acentos,
voy a cantar al más humilde y triste:
¡¡¡voy a cantar al pedo!!!Ya miro que se inquietan, se aturrullan,
se avergüenzan, se turban con mi intento;
que la vista dirigen a otra parte
por no leer mis versos…

¿Por no leerlos? ¿Y qué? ¿Cuál el motivo
¿De dónde nacen tales aspavientos
y venirse el carmín a las mejillas
y por qué tales gestos?

¡Sólo porque a ocuparme voy ahora
de aquel humilde y triste prisionero,
que al abrirle las puertas de la cárcel
da gritos de contento!

¡Sí! De aquel que en la lengua de Castilla
llaman los académicos “el pedo»,
del mismo, en fin, que «pedo”
se apellida en la jerga del pueblo…

De aquel que desprendiéndose del vientre
oloroso vapor, fluido viento,
sale por el “tocayo” de ña Anita
con pavoroso estruendo.

Y ya que la emprendí vamos a cuenta:
¿qué raro ha de tener hablar de «un viento»?
Nadie se inquieta por hablar de Alisios
Cierzo, Simún, Etesio.

Y por decir la tos, el estornudo,
el suspiro, el regüeldo… ¿Y qué son éstos?
¿Qué es regüeldo, estornudo, tos, suspiro,
y qué cosa es el pedo?

Todo una misma cosa: aire que lanza el vientre,
el vientre con violencia, con estrépito,
por la nariz, la boca, por el… ¡Vaya!,
¡por donde encuentre abierto!

Y tose algún mortal y nadie chista;
otro estornuda y es corriente aquello;
lanza el otro un regüeldo nauseabundo
y es corriente el regüeldo.

Pero que no se pea… ¡Santa Mónica!
No hay quién sufra la bulla por el pedo
¡fo!… gritan unos; ¡uf!, contestan otros
y todos: ¡¡¡¿quién fue el puerco?!!!

Y el “pedorro” se queda calladito,
lleno de confusión, vergüenza y miedo,
cual si fuese culpable de algún robo,
homicidio o incendio.

¡Humanidad cobarde que se deja
ofuscar los sentidos con enredos;
que se inquieta, se afana y martiriza
con cosas como el pedo!

Porque, de veras, ¿qué distancia media
entre el pedo, la tos y los regüeldos?
¿Será por el camino que ellos siguen
para salir del cuerpo…?

¿Y abominar el pedo sólo porque
la salida la da por el trasero?
Pues, señor, ¡más decencia! ¿Peor no fuera
de frente…, así, de lleno?

Un pedo por la boca, en estornudo
o en tos que se mandara… ¡Dios del o

Fuera un escopetazo aquemarropa
con carga de asafétida!

Pobre pedo, te hieren te escanecen
con injurias, con burlas, con denuestos
y tú sufres callado como un mártir
la burla y el desprecio.

¡Alza altivo ese almizcle, no desmayes
y a salir con más fuerza del trasero,
procurando regar con tus olores
la nariz de los necios!

De esos que presumidos van creyendo
que son gloriosos cuerpos,
que ni tosen ni regüeldan
ni estornudan ¡¡¡ni se tiran un pedo!!!

Que no te canten como yo te canto
bien sea que salgas con horrible estruendo
o bien que te deslices sopladito
como fuelle de herrero…

Lo mismo da que suenes en falsete,
como cuerda de tiple o violoncello
al reventar, o estrepitoso y grave
en prolongado trueno.

Lo importante es que salgas bien cargado
de esas esencias que en el vientre habernos,
para la desazón del que te insulta
y gusta de tu dueño.

¡Pedo! ¡Te debo mucha bienandanza!
Soy por eso tu amigo y te venero
ya en el fondillo, ya a trasero limpio
o en la cobija envuelto.

Que un pedo bien olido, bien gustado,
bien saboreado a solas por su dueño,
es perfume de rosa… ¡quinta-esencia
de rico pebetero…!

Quien lo niegue es un tonto; por mi parte,
juro por esta cruz, dándole un beso,
que es el manjar mejor de los manjares
oler uno sus pedos…

Sobre todo un placer tan inocente
que ni el tiempo nos quita ni el dinero;
no hay que ir lejos por él, puede decirse
que es un gusto casero…

Y más que no es delito ni pecado:
¿dónde está el Catecismo, Ley, Decreto
que prohíba o al menos que censure
el asunto del pedo?

¡Ay! qué fuera del hombre cuando el cólico
le da y por el vientre le anda el viento,
si no hubiera el de atrás, puerta de escape
para salirte, ¡oh pedo!

¡Y se burlan de ti, flor del culantro
que en blancas telas estrellaste cielos;
además de sacar aires del vientre
también sacas luceros!

¡Qué importa! En tanto que este mundo ruede
la necia humanidad seguirá oliendo
y en la nariz del dandy y de la dama
tú reinarás, ¡oh pedo!

Reinarás sobre todo y sobre todos
en sermones, mercados, en congresos,
en la sala, la alcoba, la cocina,
en palacios y templos…

Pues todo el mundo pee: el Padre Santo,
cardenales, obispos, todo el clero;
pee la monja, pee el fraile, peen los blancos
y los indios… y los negros…

Hay ricos muy peídos, como hay pobres
que de pura fatiga van peyendo;
el chiquitín se tira sus peditos,
sus pedones el viejo.

La hermosa niña de cabellos rubios,
de lindos ojos y de labios frescos,
cuandn menos lo piensa, hasta estrellados
deja oler sucios pedos…

Los doctores en leyes peen a chorros;
a todo chorro peen también los médicos
y el divino poeta es un pedorro
en cadencioso metro…

Lord Byron se pey6, ¡bardo sublime!,
de no, de un cólico él se hubiera muerto;
peyeron Víctor Hugo, el Dante, el Tasso
y Virgilio y Hornero.

Se peyó Napoleón el más caliente
y Alejandro y Aníbal y Pompeyo,
Leonidas y Escipión «El Africano»
¡y Bolívar el nuestro!

¡Y lo mismo peyeron tanto otros
gigantes del saber, grandes ingenios,
como Shakespeare, Cervantes y los Dumas,
Chateaubriand y Longfellow!

¡Peyeron siempre todos los monarcas
y sabios y estadistas y guerreros;
de la cuna al sepulcro, humildes todos,
dieron paso a sus pedos!

Y así, por lo que suena, el mundo todo
es de pedorros amplio semillem:
unos peen más bajito, otros más alto,
¡¡¡¿ todos peemos!!!

Y el último mortal que desaparezca
de este mundo de lágrimas y yerros
será también el último pedorro
¡¡¡y acabará en un pedo!!!

La Nigua
Tan chiquita, tan pequeña,
tan invisible, tan nada,
es un átomo, es un punto,
de figura es ultra escasa. Pero corre como perro
y como conejo salta,
y muerde como la víbora
y arroyos de sangre saca.No sabemos cuándo llega y
se nos sube a las zancas,
pero a veces si sentimos
cuando corre y cuando salta
y se aferra del pellejo
con su aguda trompa larga.Ella baja, luego sube,
camina, despues se para,
mete el pico, toca, huele,
recorriendo nuestra planta,
y se prende de los dedos
y del calcañar se agarra.

Botero Juan José
Poeta, humorista, novelista y dramaturgo.
Nació en Río-negro en 1840 y murió en el mismo municipio en 1926. Obra poética A un tamal (V, tamal), Yo quiero ser gato (V. gato), El pedo (V. fo), La nigua (V, nigua) y la pizingaña.
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Capada De Un Caballo (version Relincho)de Benjamin Angel Maya.
Voz de Rodrigo Correa 


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