Reflexión sobre la vida misma

Por Aicardo Martinez El Kura
«Cuando se pasa la última página del viejo calendario, inocentemente creemos que cualquier vestigio de dolor o fracaso, se borra automáticamente con solo reemplazarlo con el nuevo».

Todo vuelve a la realidad cuando se disipa la estela de humo dejada por la «estúpida» pirotecnia, producto de mentes que están a ese mismo nivel de estupidez. Ahí nos damos cuenta que es inútil tratar de ahogar una amarga realidad en una «letrina» de pólvora y aguardiente. El verdadero milagro sucede cuando los propósitos son consecuentes con nuestra capacidad de decisión y entrega para con nuestros compromisos; una cosa es soñar con ir al Norte, cuando nuestra brújula existencial nos indica viajar al Sur debido a la «facilidad» para llegar allí.

En la cantidad de almanaques que por fortuna se me ha permitido atesorar, existieron unos con alto contenido de días nostálgicos; otros para el olvido; y otros indudablemente, ricos en inspiradoras noches en donde se concibieron mis más bellas creaciones; aunque aún no he concebido esa obra que me permita sentar mi rúbrica en las páginas importantes de la historia.

Nada cambia en absoluto con un simple cambio de fecha; cambia nuestra vida en el momento en el que asumimos que vinimos a este mundo a dejar huellas profundas y no a seguir las dejadas por otros en el pasado; cambia cuando entendemos que endeudarnos para comprar un carro sin tener casa propia no nos convierte en personas superiores a los que andan a pie; cambia cuando le enseñamos a nuestros hijos que por encima del amor propio y el orgullo, está el sentido humanitario.

Muchas han sido las cosas que la vida me ha privado de tener en el presente, no me refiero a las materiales porque esos artilugios superfluos no alteran en absoluto los conceptos de vida, que apoyado en mi propias experiencias he construido. Me refiero a esos que ni con todo el dinero ni el poder del mundo se podrían recuperar: los seres que verdaderamente amamos y que se nos adelantaron en el viaje, alterando el ciclo normal de la vida; digo normal, porque un padre jamás estará preparado para enterrar a un hijo.

En la fotografía, mi querida gata «Armiño, quien también se me adelantó en el viaje en el dichoso año 2020, ese el que nos puso a vivir las más duras pruebas, pero que también vino a enseñarnos que por encima del valor que nosotros creíamos tener, está el más poderoso de todos: La voluntad de Dios.

Por Aicardo Martinez El Kura

Puede ser una imagen de gato
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Originally posted on 3 enero, 2022 @ 4:11 am

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