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BIOGRAFÍA DE LA MADRE LAURA MONTOYA

Nacida en Jericó Antioquia, el 26 de Mayo de 1874, hija del matrimonio de don Juan de la Cruz Montoya y doña María Dolores Upegui. Desde muy pequeña, la vida de la Madre Laura Montoya Upegui se destaco simplemente por ser muy viajera, andaba caminos, pasaba de pueblo en pueblo. Una búsqueda que la llevo a encontrarse a si misma, de su misión, que fue tanto educativa como misionera, la llevó a iniciar por primera vez en las aulas de clase, las escuelas y por ultimo las selvas de Antioquia, buscando a los indigenas.

Ella fue una victima del sectarismo partidista, vivió tiempos turbulentos: revoluciones, entre otras, la devastadora Guerra de los Mil Días y sus consecuencias. Como la Madre Laura pertenecía a una familia conservadora, estos ideales del sectarismo político de la época cobraron la vida de su padre Juan de la Cruz Montoya, quien fue asesinado por defender sus valores religiosos.

A causa de la muerte de su padre, fueron saqueados en sus propiedades. Las lagrimas constantes de su madre, la atmósfera de pobreza que vivieron rayaba en miseria y derrota de las fuerzas conservadoras. La separación de su madre y los dos matrimonios que tuvo buscando en ellos el cariño que había perdido años atrás, la obligaron a replantear su vida y buscar un camino que cortara de raíz las diferencias políticas que dividían a los pobladores colombianos en dos desde la ciudad de Medellín.

Hace 99 años, se puede recordar que ella inició su camino hacia Dabeiba, donde centraria su labor evangelizadora con los indígenas Embera. Fue ese recorrido el que le dio forma a sus ideas sobre el otro, el valor del otro. Porque si de algo debería quedar como legado del trabajo de la primera santa de Colombia es su defensa por el diferente .

Estudio en la Normal Antioqueña de Medellín y fue profesora en distintos colegios. Fue directora del Colegio la Inmaculada de Medellín, personaje en clave de una novela de Alfonso Castro, catequista en Dabeiba, escritora… Cuando sintió el llamado vocacional, se decidió a entregar su trabajo a la cusa de la evangelización de los habitantes de Urabá. Con el apoyo del presidente Carlos E. Restrepo y más adelante del señor Obispo Maximiliano Crespo, viajó por segunda vez a Urabá con la intención de atraer a los indígenas Catíos a la cultura de la fe católica, quienes eran considerados como todos los indios unos salvajes sin alma.  Con el fin de impartirles conocimientos por medio de un revolucionario sistema pedagógico, labor que realizo sin imposiciones, aprendiendo primero sus costumbres hasta lograr ganarce su confianza. Lo hizo desafiando a la misma iglesia, aventura que emprendió a pesar de las dificultades del clima y los no menos fatigosos caminos, las largas jornadas a lomo de mula y los riesgos de la selva; la madre Laura consiguió atraer muchos aborígenes a las prácticas del bautismo y así logro, por medio del Obispo Crespo y el Nuncio, que se le aprobara en nueva Congregación, requisito que era necesario para vivir entre las comunidades indígenas. Esta congregación lleva el nombre de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena.

En 1949, a las 6 p.m. empezaba a acabársele  la respiración y a las 6:40 p.m. expiro dulcemente, quedándose tranquila, sosegada, como quien entra en un sueño muy plácido. La calma de su agonía contrastaba con las angustias e inquietudes de los días anteriores. Su corazón dejaba ya de latir para la tierra y sus pulmones de respirar el aire viciado del pecado. Pero su espíritu volaba para unirse en un estrecho e íntimo abrazo con el Dios a quien tanto había amado y por quien tanto suspiraba. Se colocó su cuerpo en una caja sencilla, negra y procesionalmente fue llevado a la capilla por cuatro sacerdotes y por toda la comunidad.

Cuando murió la Madre Laura, ella falleció en medio de las criticas que se le hicieron, aun sus creencias y labores siguen activas por su comunidad religiosa que aun sobrevive, además se enseñanzas se han extendió por varios países llevando con ella una importante labor misionera y educativa que se ha extendido hasta las regiones selváticas de América y Africa.

Aun en el año 1999 en Roma su causa de canonización seguía  adelante en la iglesia sin una respuesta concreta, ella es sin lugar a dudas una de las personalidades más importantes de Colombia y Antioquia en el campo eclesial en este siglo que esta para terminar. La congregación religiosa, por ella fundada, mantiene vigencia y fecundidad misionera, siendo considerada por lo demás, como una pionera de la inculturación del Evangelio, que en la actualidad anima toda la labor misionera de la iglesia.

hasta que el 25 de Abril de 2004, el papa Juan Pablo II permite que sea beatificada declarándola como la Sierva de Dios, convirtiéndose en la primera mujer colombiana que es beatificada, ya que se le atribuye la intermediación en un milagro a una mujer que padecía cáncer de útero y que después de sus oraciones alcanzo una existencia saludable durante diez años que atribuida a su intercesión, abrió el camino de los altares a la madre Laura de Santa Catalina de Siena, acto clave para su beatificación.

La Congregación fundada por ella, las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, tradicionalmente conocidas como las Hermanas Lauritas, tienen cerca de 940 religiosas misionando por 3 continentes en el mundo.

Camino que le permitió ser santa

Por: José Alonso Villegas S. El Baticano después de la declaración de beatificación de la Madre Laura, inicia un proceso de recopilación de datos que datan del año de 1963, cuando los investigadores empezaron a recoger información de algunos fieles a señalar la importancia y la fe que le profesaban a la religiosa. Primero con el milagro de la señora Herminia Gonzáles, quien se convirtió en sierva de Dios el 25 de Abril de 2004 en Beata.

“Este proceso llevo muchos años. Para la canonización se necesitaba un milagro, que cumpliera tres condiciones -añade la Surama-: que sea instantáneo,  perdurable y certificado”. Tres condiciones que estaban en el milagro del medico Carlos Eduardo Restrepo, en el año 2005, cuando éste tuvo una crisis de salud severa que, pensó incluso él, no tenia más salida que la muerte.

Ya se había despedido de sus amigos y familiares, no lo podían operar y el diagnóstico no era el mejor: tenía una perforación en el esófago, acompañada de una infección en el mediastino, más una suma de hechos negativos como pocas defensas. “Le aplicaron los santos óleos el 12 de enero de 2005 y esa noche, sin contarnos, le oró a la Madre Laura“, cuenta la mamá del medico Martha Garcés.

Carlos Eduardo recuerda que le pidió en ese entonces su ayuda para salir de esa situación y que ojalá fuera útil para ella. No le prometió nada. Ni misas, ni mercados a los más pobres, ni dejar de admirar las piernas de alguna modelo. “Sáqueme de esta y le prometo que llega a los altares -continua la mamá-. Pienso que los dos se la jugaron toda“.

El medico ganó ocho años de vida, le agradeció en el santuario y ahora gracias al papa Benedicto XVI y el actual papa Francisco I, celebraremos todos juntos el día 12 de Mayo de 2013, día de la madre, la canonización de nuestra santa; una santa que reconoce y admira Colombia y el mundo cuando el papa Francisco I de su aprobación frente al mundo. Su milagro fue aceptado, porque cumplió los requisitos. Después de orarle, Carlos Eduardo se recupero en tiempo récord. “Es la forma en la que sucedieron los hechos lo que se tuvo en cuenta. Ella para mi es la abogada mía, porque los milagros los hace Dios y la Madre Laura, es la que intercede por ellos“.

También tiene claro que la razón de ser es no dejar de hacer. Carlos Eduardo, en ningún momento omitió un procedimiento médico indicado. Es el dicho tan común, que la fe movió las montañas de Carlos y de la Madre Laura, una mujer que media 1.63 cms, nació en Jerico y murio en Medellín en el año de 1949 es, y será la primera santa del país.