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MEDELLÍN ES DE EXPORTACIÓN


Por: SAMUEL ARANGO M.

Enviado por César Holguín   USA
Medellín a veces le da a uno rabia. Provoca
cogerla del pescuezo y zarandearla. Parece entontada,
adormilada, abobada. Y todo porque Medellín
como que no se da cuenta de lo que es y de lo que tiene.
Cuando viene gente extraña sale descrestada,
maravillada. ¡Qué ciudad! Tan organizadita, tan
limpia, tan llena de árboles, tan alegre. Y la gente
es sensacional. Qué amabilidad, qué atenciones,
qué amigable. Y el clima; no hay otro en el mundo.
La temperatura ideal: ni calor ni frío. Y la forma de
trabajar de esta gente, sin pereza, con emoción,
con alegría.

Lo que organizan en Medellín es bueno. Va uno a
otras ciudades y no lo reciben en el aeropuerto. Le toca
preguntar para ver si llega a la sede del evento, no
hay quién informe, es un despelote. Pero en Medellín,
cuando organizan un evento, todo está bien preparado.
Lo reciben y dejan en el aeropuertico subdesarrollado
que por voluntad propia tenemos. Lo recogen en la
mañana y hasta lo llevan a parrandear en la noche.
Y hasta atienden con regalitos de la FLA, o de las
industrias y con música de la buena y coplas.

Nadie, en ninguna parte del mundo, organiza las cosas
como en esta ciudad. Con detalles y detallitos, con
cariño. Además, cuando se trata de reventar seriedad
también no hay quién les gane. En lo académico no se
quedan atrás, se tienen confianza. Son buenos en todo
estos habitantes de Medellín. Por todo eso no se
explica uno por qué no explotan todas esas bondades.
No se entiende por qué Medellín no es el centro de
convenciones, simposios, reuniones, congresos,
asambleas, de toda América Latina.

La ciudad está incluso localizada en un sitio tan
privilegiado que le queda bien venir a los argentinos
y a los norteamericanos, en el punto medio de América,
en el punto de encuentro. Hasta para eso son
privilegiados los de Medellín. Pero como que no se dan
cuenta que tienen tantas cualidades y están en estado
catatónico.

Algunos que se han dado cuenta de tantas fortalezas
que tenemos han empezado como a moverse. Pero hay
varios intentos separados, coordinación.
El hecho real es que somos, o mejor, podemos ser
potencia en esta clase de actividades. En todos los
campos del saber tenemos mucho que mostrar.
Lo que falta es que nos organicemos, que no tiremos
cada uno para su lado.

Que entendamos que la unión hace la fuerza y que si no
nos unimos vamos a seguir frustrados de por vida.
Nosotros estamos enamorados de Medellín, los que
vienen se quedan tragados de la ciudad. En una
ocasión, me llamó una mamá canadiense toda llorosa
porque su hijita viajaba a Medellín como prdeesora de
inglés. Estaba muerta de miedo. Le expresé que tenía
razón en estar preocupada, Medellín es muy peligroso
para el extranjero porque el que viene ya no
se quiere ir, y con la canadiense sucedió eso, no
quería regresar a Toronto, en donde seguro que hay más
bienestar general pero no hay tanto,tanto, tanto calor
humano. La queridura de los medellinenses es de
exportación y no nos hemos queridos dar cuenta, qué
bobos!. Parece que llegamos a buenos y nos pasamos a
pendejos.

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