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Humor a lo paisa

Chiste paisa 
Se realiza un concurso para ver quién aguanta más latigazos. Se presentan candidatos un norteamericano, un africano, y un paisa.
Primero pasa el norteamericano, de dos metros de altura y con una presencia física imponente. Le arrancan la camiseta, y le empiezan a dar candela. Pasada media hora, el norteamericano dice: – No more, no more (no más, no más).
Y la afición norteamericana aplaude gritando “¡USA! ¡USA! ¡USA!” (pronúnciese iu-es-ey, iu-es-ey, iu-es-ey).

Llega el africano, una mole de músculo, macizo como una roca, le arrancan la camiseta, y le empiezan a dar más latigazos que a Kunta Kinte. A la hora y media, el africano dice: – NÆgambo, nÆgambo (no más, no más).
Y la afición africana comienza a gritar: “¡BLACK POWER! ¡BLACK POWER! ¡FREE AFRIKA! ¡FREE AFRIKA!”

Sube el paisa al estrado, delgado, casi anémico, pequeño, escuchimizado. Le arrancan la camiseta, y le empiezan a dar más latigazos que a un esclavo egipcio. Pasa una hora, dos horas… a la décima hora, el hombre del látigo dice:
– Es el ganador,… ya no puedo más.

La afición paisa se alborota, y empieza a gritar: “¡ALABÍO, ALABÁO, A LA BIM, BOM, BAO, EL MUDO, EL MUDO, RA-RA-RAAAAAA!”

 

CHISTE DE INGENIEROS
En un pueblo se está construyendo una carretera. Un paisa se
sentaba largas horas a ver como se realizaba la obra cuando…
– Hola soy George Frank Steven, el ingeniero que hizo los estudios
y encargado de la obra y la maquinaria.
– Que hubo pues hombe.! soy Pedro Hincapie soy del pueblo vecino.
– Veo que nunca habías visto como se hace una carretera moderna, dime,
¿cómo hacen las carreteras en tu pueblo?
– Pues, en mi pueblo cuando queremos hacer una carretera de un pueblo a otro
soltamos un burro viejo y el animal escoge el camino más corto y más seguro
y por ese camino hacemos la carretera.
-¿Y qué pasa si no tienen un burro?
-¡Llamamos a un ingeniero!
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En el confesionario:
-Padre, me acuso de haberme acostado con el cura de la iglesia que
hay enfrente.
-Está bien, hija, reza un par de padrenuestros… Pero la próxima vez,
¡recuerda que esta es tu parroquia!

Gentilicios
Estaba un paisa visitando París, cuando sospechó
que por el modo de caminar un sujeto que pasaba
por la acera de enfrente podía ser antioqueño. Se
le acercó y le preguntó:
– Excuse, caballero. Dígame una cosa, nocierto
que vusté es antioqueño?
– Puro antioqueño y párese pa’que goce.
-Bueno hombre y vusté de donde es?
-Yo?, yo no soy sino medellinense, amigo. Y vusté?
El otro que era de Jericó y le había sonado eso
del ‘ense’, respondio:
– Hombre, yo soy “jiqueronense”.
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EHHH! ¡AVEMARIIIIIIIA PUESSSSS!
Máxima interjección antioqueña. Santo y seña de
la raza. Frase que todo el país emplea para
remedar a los antioqueños y que solamente
expertísimos imitadores han logrado alguna vez.
Con ella se significa lo que usted quiera y aún
lo que no quiera. Para bien o para mal. Para lo
inmenso o para lo microscópico. Para lo
científico o para lo primitivo. Para lo fino o
para lo burdo. Para lo masculino, para lo
femenino …. o para la lo neutro.
Tomado de ANTILOGÍA DEL HUMOR COLOMBIANO
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-¿Cómo te va hermano?
-Bien, te cuento que soy feliz. Mi mujer se llama Eva, yo me llamo Adán y compramos una casita en el barrio El Paraíso.
¿Qué más puedo decir?
El amigo burlándose le dice: -Mejor dicho, lo único que te falta es la serpiente… Y el otro dice: – ¡Nooo, sí vivimos con la suegra!!!

Gringo Chicanero
Habia una vez un gringo charlando con un Paisa, le dice el gringo:
Imaginarse paisa que en USA estar todo tan avanzado que nosotros poder
hacer un edificio en dos semanas:…
Le contesta el paisa: Eso no es nada gringo, aqui hacemos una casa en tres dias y a los 8 dias la policia esta sacando los inquilinos porque deben 3 meses de arriendo..
  Si has tenido la suerte de pasar unos días en los campos o pueblos de Antioquia en compañía de campesinos nobles y sencillos, recordaras de las rústicas salidas que mas que chistes son historias que hicieron carrera a través de los tiempos. No busques acá el chiste nuevo, el no contado… No..Esta es una pequeña colección de chistes folclóricos, tradicionales, facetas espontáneas nacidas del alma de nuestro pueblo… Ahí van, tengansen finos pues!

La vaca de doña Alicia Arango ensució la acera al salir del ordeño.  Y un policía viendo que pasaban las horas y la acera no se limpiaba, tocó la puerta y cuando  la señora   salió, le dijo:

– Doña Alicia: Si no limpia la acera, voy a darle parte al señor alcalde.

– Bien pueda désela toda, mijo   y si quiere venga mañana por mas. -Y se entró. 


  Llegó un domingo en la mañana un campesino a un almacén del parque y preguntó por calzoncillos de teflón. El dependiente lo mira y sonriendo le explica que solo hay de algodón, que el teflón es algo que le ponen a los sartenes para que los huevos no se peguen.

– De .. de esos… precisamente !! 


  -Que se necesita para ir de aquí a Medellín? – preguntaba un forastero en Yarumal cuando no había carreteras. Y la respuesta fue rápida:

– Una mula y dos traseros!! 


  Llegó una señora muy gorda al almacén de don Miguel a preguntar por bacinillas, el empleado le muestra una grande. La señora la mira detenidamente  y pregunta:

-No tiene más grande? Es que está muy chiquita.

-Chiquita?…- Respondió don Miguel – Si me la llena de una sentada, se la regalo! 


Un paisa para exagerar lo pequeña de una finca, decía: 
… Con decile que me orino en la mita y salpico los cuatro alambraos!
 


    Había en Yarumal un boticario que tenía muy mal genio. Cuentan que un día llegó un viejo a preguntar por un remedio.

– No hay… – contestó el boticario.

En esas el viejo se tira un pedo. Y fue a salir. Pero el boticario le echó mano de la ruana y le dijo:

– Venga acá vergajo que uste también lo tiene que gueler! 


Curioso decreto de uno de los primeros alcaldes de Yarumal, expedido en tiempos de cuaresma,   manuscrito   encontrado ya raído en manos de un coleccionista particular.

“El alcalde de Yarumal, en uso de sus facultades legales, decreta: 

1o.- Prohibido tomar trago en semana Santa. Al que sea píllao amanecerá en la cárcel  y pa mas verriondera no se le dejará entrar la ruana pa que aguante frío y de pica dormirá en el suelo.

2o.- Queda terminantemente prohibido pellizcar a las muchachas en la procesión, 
tampoco se podrá llevar a la novia de gancho ni cogersen las manos con disimulo.

3o.- Autorícese al padre Arroyave pa que apunte a todo el que no de limosna, a esos perecidos se les impondrá tres horas de trabajo.

4o.- Por falta de presupuesto, los vergajos que entren a partir de hoy a la guandoca, el desayuno será sin arepa.    Publíquese y cúmplase.” 


  Un mister que vino hace muchos años a estas montañas de Antioquia y que recorrió a lomo de mula buena parte del departamento, decía:

– Oh, los apellidos mas comunes en Antióquia ser Jaramillo y Estanquillo. 


     Una señora le mandó decir al padre Castrillón  que si le podía prestar un librito, como una vida de santos o algo así, para leer en los raticos que le quedaban.

– Vea mijo – contesto el cura -. Dígale a su mamá que yo no presto libros, porque no me los devuelven, pero que cuando quiera leer que bien pueda venir aquí.

Pasó el tiempo. Un día el obispo de Santa Rosa anunció visita y el cura andaba a las carreras de arreglar todo. Y le mandó razón a la señora, que le prestara la escoba.

– Vea mijita: dígale al padre que yo no presto las escobas porque no me las devuelven; pero que cuando quiera barrer, que bien pueda venir  aquí. 


    Hay mucha gente que se parece al bobo de este cuento. Era un bobo muy tímido y se la pasaba parado en la puerta de la calle, esperando que pasara una muchacha que le gustaba mucho. Y el bobo la miraba… y la miraba, pero no le decía nada. Todas las noches hacía firme propósito de hablarle, pero al verla pasar, enmudecía.

– Un día se paró en la acera, resuelto a todo. La esperó. Y apenas ella llegó, le dijo:

– Adiós…, belleza!

Y  en seguida, sin poderse contener, salió corriendo para el solar, se colgó a mecerse de una rama de un árbol, y exclamaba:

– Hoy sí que amanecí bien perro! 


   Llegó un tipo muy cacheti-hundido a hacerse afeitar a la peluquería  
del don Roberto Zuluaga. El peluquero lo sentó en la silla, le puso la sábana y le entregó un ojo de venado para que se lo metiera en la boca, para poderlo afeitar.

Ya estaba afeitado un lado y entonces el barbero le dijo que se pasara el ojo de venado para el otro lado. 
De repente el tipo abre tamaños ojos.

– Que la pasó, hombre! – Preguntó sorprendido el peluquero

– Me tragué la pepa!   Se me fue!

– Eso no vale la pena hombre. Muchos se la han tragada y al otro día me la traen… 


    Unas misioneras de alguna religión que reclutaban fieles una tarde en el pueblo:

– Usted si nos va ha servir de testigo de Jehová – Le dicen a un paisa que dormitaba en una banca en el parque

– Ja… Ni siquiera vi el accidente!  


   Un paisa varado puso una función en un pueblo cercano: “Los patos bailarines”. A cien pesos la entrada.

   Cuatro patos, parados en una lata, bailaban al compás de un tiplecito.

   todo iba bien  y el negocio daba plata, hasta que el alcalde se dio cuenta de que, para que los patos bailaran, el paisa calentaba sin compasión la lata por debajo con una lámpara de alcohol. 


    A doña María Dolores Posada, (Lola) esposa del muy finado don Manuel Echeverri de Yarumal, tuvo una vez que levantarse tarde de la noche a abrirle la puerta a su esposo que regresaba como siempre tardecito. Al pasar por el espejo que estaba en la sala, se miró  lo desorganizada que estaba y se dijo: 

-Con razón Manuel llega tan tarde! 


Se encontró un día doña Maria Dolores con una amiga bogotanizada. Esta le dice que estaba dedicada al estudio.

– Y que estas aprendiendo, querida ?

– Sociología, sicología y filosofía.

– Ve, querida: A vos que estas recién casada, te sirve más la cocinología, la remendología y la mercadología. 


 También se cuenta de doña María Dolores, que una vez  llegaron a su casa unas amigas a hacerle visita y entre charla y charla le preguntaron:

– Ve, Lola. A vos no te da pensión dejar a Manuel que charle con esas muchachas en el parque? No te da pensión que de pronto se le abra el apetito?

– Queliase que se le abra el apetito en la calle,  con tal de que venga a comer a la casa. 


  Pelón, personaje típico de Yarumal en otros años y conocido por sus exageraciones, estaba un día frente al café Rialto escuchando disertar a un estudiante sobre el poder destructivo de las armas nucleares sobre Japón. Cuando el sabio terminó su exposición, Pelón dijo por todo comentario: “Cómo le parece!…  Que tal si le cae a uno en un ojo”

Pocos días después, necesitó explicar el destrozo que haría una cosa y atinó a decir:

– Vea mijo, es como si le cayera una bomba atómica a un quesito fresco! 


Llegó alguien a la carnicería de don Arturo Buriticá, situada en la calle Caliente, centro comercial de Yarumal  y preguntó:

– Cuanto vale esa cabeza de marrano?

– Cual cabeza de marrano? eso es un espejo! 


Cuentan que una campesina del norte de Antioquia, joven y buena moza ella,l se casó con un viejito platudón él. A la mañana siguiente después de la boda  se despertó  muy temprano y de mal genio.

– Pedro! – Le llamó – Tráeme un tinto….o tampoco podés! 


Sostienen que cierta vez don Jesús Echeverri, tubo que ir a Medellín a visitar a su hermano convaleciente y que un domingo salieron   a conocer animales al zoológico, don Jesús aprovechó y tomo unas fotos a su hermano con el chimpancé Agripina, simio muy conocido en el zoológico en esa época. De regreso al pueblo mostraba orgulloso las fotos.

– Y este es el hermano mío…el de gafas! 


Don Argemiro Fernández, comerciante y con fama de ser tacaño, casado en segundas nupcias viajó en su luna de miel a Cartagena. Alquiló un cuarto en un hotel con hermosa vista a la playa y se divirtió mucho, pero al día siguiente alguien le comentó lo que valía el alojamiento, y sentenció.

– Nuuu, Ave María!  Esta noche duermo en la playa con vista al hotel. 


Cuentan que una vez don Gonzalo Arango, ilustre educador y profesor de natación  de Yarumal, estaba una vez leyendo en la sala de la casa, cuando llego su mujer y le pregunta:

_ Ve, Gonzalo: Porque echastes al niño de doña Rosa del curso de natación.

_Porque se orinaba en la piscina- Respondió muy tranquilo.

_ Eave María, pues todos los niños se orinan en la piscina,  hasta los grandes.

_ Si mija, pero este lo hacía desde el trampolín! 


En una ocasión un sacerdote en Yarumal prohibió leer cierto periódico liberal, bajo pena de pecado grave. Y una señora   le decía a su esposo, viéndolo leer en las noches el diario prohibido:

– Pa qué leés eso, ole vos, habiendo pecaos tan buenos! 


Don Omar Calle de Yarumal, fue famoso en su tierra por lo agudo de sus   exageraciones.  Suyas fueron entre otras las siguientes:

“Cualquier iglesia de Medellín es un gueco comparada con la de Yarumal”

  Durante una época estuvo trabajando en el acueducto de Yarumal y, refiriéndose al agua decía: “El microbio mas chiquito, tira carro: pero esa agua bien filtrada, hervida y pasada por rayos ultravioleta, es muy buena pa bañar caballos.

  Un día alguien se le quejaba de que el agua estaba muy turbia. 
– Turbia no es palabra! – respondió- usté se toma un vaso de agua y caga una teja!

  Para ponderar lo pequeño y mal surtido de cierto almacén de Yarumal, dijo: “Se le hace el inventario por el ojo de la chapa y a la luz de un relámpago.

  Una vez escribiéndole a un hermano le contaba lo enfermo que estaba: 
“Te cuento  que se me a declarado una diabetes tan grande que parezco con un trapiche en la vejiga; con decite que cuando orino las hormigas se me suben por el chorro.”

Le comentó un día un forastero en Yarumal: Usted como que es muy conocido por aquí, no don Omar? 
– Por aquí y por todas partes. -Respondió – No le digo sino que un día en Roma invité a su Santidad a pasiar en papamóvil y la gente se preguntaba: Quién será ese curita de blanco que va con Omar.

Cierto día estaba en las afueras del pueblo cortando leña a un lado del camino y se encontraba de mal humor, en eso llegó un forastero a caballo.

– Buenos días vecino! – saludó cordialmente el forastero. 
-Vive usted por aquí? -preguntó  sin mirarlo
 
-No!
 
-Entonces no es mi vecino.
 
-A donde va este camino? -Insistió el forastero sin molestarse.
 
-No lo se, siempre ha estado ahí.

Alguien recuerda que cuando era niño y aun iba a la escuela, cierto día en clase el profesor le preguntó a boca de jarro:   Rápido… rápido, Omar: cinco animales que habiten en el polo norte.  Y la respuesta fue  mas rápida: 
-Dos osos blancos y tres pinguinos!!

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