Laureles, un “barrio de viejos” y el barrio de “todos”

Autor: Omaira Bustamante Restrepo
22 de Mayo de 2013

Cuando a la gente de Lorena o Las Acacias les preguntan dónde viven, la mayoría dice que en Laureles, una situación que no incomoda a sus verdaderos habitantes, quienes consideran a este barrio como uno de los mejores vivideros de Medellín. Foto: Angela Patricia Zapata

En el barrio Laureles predominan los edificios de más de cinco pisos. 

En la Comuna 11 de Medellín se levanta imponente el barrio Laureles, donde hoy es casi imposible ver casas y si las hay su construcción data de mediados del siglo XX, cuando se estima fue fundado este sector.

En estas viviendas poco se escuchan las risas o juegos de niños, pues la mayoría fueron remodeladas y ahora funcionan como oficinas de entidades bancarias, EPS o galerías de arte.

Un barrio llenó de edificios, donde los balcones de los apartamentos sobrepasan la copa de los arboles, esos que le dan vida a las calles y avenidas que delimitan el lugar.

Apartamentos habitados principalmente por personas adultas, según Luis Fernando Arango, presidente de la Junta de Acción Comunal de Laureles, quien le contó a EL MUNDO que pocos son los niños y jóvenes que viven en la zona o por lo menos los que se ven en las calles. Tanto así que él y sus amigos, a veces, apuestan un tinto al que primero vea un infante. Desafío que en muchas ocasiones ha quedado en blanco: nadie gana, nadie pierde… no se ven niños.


Una realidad que pudo constatar este diario, pues en las más de dos horas que estuvimos recorriendo el sector solo vimos a dos menores de edad.

Una situación de la que habla con cierta nostalgia Arango, quien expresó que esta puede ser consecuencia de que en Laureles no hay una escuela pública, no hay cancha y el único parque recreativo está ubicado en el primer parque que tuvo el barrio, que a su vez es una glorieta.

Pero, ¿por qué no hay escuela?, se preguntarán algunos. Tal vez porque los habitantes de Laureles son personas pudientes que pueden pagar por la educación de sus hijos, entonces una institución educativa pública no tendría eco. ¿Por qué no hay zonas para el deporte y la recreación? Quizá porque la Unidad Deportiva Atanasio Girardot está a unos cuantos metros del barrio. Un espacio de ciudad donde niños, jóvenes y adultos pueden correr, nadar, patinar, jugar y hasta gritar sin incomodar a sus vecinos.

Pero estos asuntos, al parecer, no les preocupan a los residentes del lugar, pues al preguntarles sobre las carencias de su barrio, se enfocaron en la necesidad de controlar el parqueo de automóviles en las vías del sector. Y es que en algunas arterias de Laureles es posible ver a plena luz del día carros parqueados en dos de los tres carriles de una misma vía.


Lo mágico

Pese a los cambios que ha venido experimentando el barrio Laureles, desde hace más de dos décadas, cuando dejó de ser una zona netamente residencial para convertirse en una especie de “zona rosa” con hoteles, restaurantes, tiendas de moda, galerías de arte, entre otros, este sector conserva la tranquilidad de su origen.

Otro hecho destacable es la cultura ciudadana de sus habitantes, quienes tienen claro cuál es el lugar de las basuras, la importancia de reciclar y hasta lo beneficioso que resulta para la convivencia el recoger los desechos de sus mascotas.

Por su parte María Camila Duque, residente del sector, dijo que otras de las bondades de Laureles es que “tiene vías para salir y entrar sin problemas”.

Lo que se añora

Además de las risas y los juegos de los niños, los habitantes de Laureles añoran el verdor de sus inicios, cuando las rosas sembradas en los antejardines daban color a las viviendas. Y aunque aún hoy esta zona está arborizada no es suficiente para quienes tuvieron el placer de caminar sobre pétalos…

Precisamente poder caminar por los amplios andenes es lo que también extrañan los habitantes del sector, pues estos, con el pasar del tiempo se fueron reduciendo para darle paso a las grandes construcciones y a las transitadas vías…

El nuevo Laureles

Por todo lo anterior es que el presidente de la Junta de Acción Comunal de Laureles cree que hoy este no puede ser definido como un simple barrio sino como un “distrito”, entendido este como “una porción de territorio claramente definida para un fin”, dijo Arango, quien agregó que en este caso el fin es “el uso comercial y residencial del suelo”.

Un uso que ha hecho que Laureles no solo sea considerado como un buen lugar para vivir sino también para invertir, y de esto son muestra los cientos de locales comerciales que hay en la zona.
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¿Qué piensa del barrio Laureles?
Mauro Ramírez vendedor de flores, quien desde hace 18 años trabaja en el sector.

“Laureles es un barrio que tiene de todo como en botica. Tiene parroquia, supermercados, restaurantes, universidades”.

Jairo Atehortúa Vendedor de flores, quien desde hace 15 años viaja todos los días desde Santa Elena para vender girasoles, gladiolos y más en Laureles.

“Este es un barrio sano donde no se ven habitantes de la calle”.

Ana María Velásquez Ana María Velásquez, residente del sector desde hace más de 20 años. “En Laureles todo está cerca. Es un barrio de fácil acceso”.

Fuente; ELMUNDO.COM

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