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‘MALICIA INDIGENA’

Desde niños nos convencieron que por ser colombianos nos las sabíamos todas y que por lo mismo lo podemos todo, que somos triunfadores y vamos para arriba, que somos muy ingeniosos, gente de empuje y rebuscadora que la que no nos sabemos nos la inventamos.

Aunque todo ésto no es gratuito y tampoco es malo ser optimista existe un argumento que viene de tiempo atrás, pues según nuestros padres, tenemos ancestros que nos dejaron un gran legado llamado ‘Malicia Indígena’.

Debido a ella nada nos parecerá difícil y nada nos va a quedar grande porque además poseemos un ingrediente muy autóctono e inigualable: ‘la berraquera’ que traduce: astucia, fuerza, inteligencia, carácter, habilidad, destreza e ingenio.

Se supone que es un gran coctel, una mezcla poderosa que nadie más carga en sus genes alrededor del mundo entero.

Gracias a la ‘Malicia Indígena’ no dejamos que nadie se nos cole pero si sabemos colarnos muy bien ni dejamos pasar a nadie cuando vamos en el carro porque somos muy astutos, somos muy ‘vivos’ y cogemos la mejor silla de la oficina o de donde sea y la marcamos y nos vamos de los bares y los restaurantes antes que los que estaban sentados con nosotros, para no pagar la propina voluntaria.



La ‘Malicia Indígena’ hace que nada ni nadie nos importe, tenemos que ser los primeros en todo y un argumento que nos ha entregado la ‘Malicia Indígena’ es el famosísimo y popularísimo:

‘de malas’, todos los demás: ‘de malas’ ‘yo llegue primero y el no estaba’ para todo ahora tenemos un ‘de malas’ porque parte de la ‘Malicia Indígena’ nos hace afortunados y nos copiamos de algo que alguien está haciendo, le cambiamos algo y lo mostramos primero, nos adelantamos a todo, tenemos ‘Malicia Indígena’ somos ‘avispados’.

En las filas para voltear en el semáforo nos vamos por la paralela que nosotros mismos nos inventamos y que no deja pasar a los que van atrás pero qué importa somos muy pero muy vivos, ¿por qué razón íbamos a hacer la cola? nosotros nos las sabemos todas, tenemos ‘Malicia Indígena’ que al final no nos ha servido para nada o bueno, nos ha servido para reiterarle al mundo esa posición tercermundista que tanto nos merecemos porque ser avispados se trata de hundir a los otros para mostrarle a los demás, lo ‘berracos’ que somos.

Es decir, yo atropello a alguien y si nadie se da cuenta me vuelo, soy un vivazo, un berraco y nada pasa.

No es nuestra culpa, nos enseñaron que teníamos que ir más arriba. Si queremos que una mujer con novio nos ponga atención vamos y le hablamos mal de él y le contamos secretos de él para que ella le termine y ahí entramos a consolarlas y poco a poco con esa comprensión y esa amistad desinteresada que les demostramos entramos hasta que nos ganamos el premio, somos muy berracos, no me cansaré de decirlo.

Críticos, chismosos, amangualados, ignorantes, comunes, básicos, pretenciosos, malas personas, eso es lo que nos está generando la ‘Malicia Indígena’, esa malicia que no existe, esa malicia malformada por las generaciones anteriores y malaprendida por nosotros.

Tantas cosas han pasado y nos han demostrado que somos unos seguidores de culturas sin tener una propia que ya es hora de trabajar en ella, es más propongo que nos inventemos una malicia indígena pero que de verdad tengo algo de malicia, gracias, buenas noches, buenos días, buenas tardes, ‘de malas todos’.