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Temen que se pierda la memoria del barrio Sevilla en Medellín


barrrio_sevilla_medellinRuta N es uno de los centros más importantes que hay en el tradicional barrio, que tuvo una transformación con la llegada de centros culturales, de salud y educativos. Foto: Guillermo Ossa/EL TIEMPO

Plan parcial de Sevilla aún está en etapa de planeación. Diseñan renovación del tradicional barrio.

Por: DEICY JOHANA PAREJA M. | 10:11 p.m. | 25 de marzo de 2015
Ruta N es uno de los centros más importantes que hay en el tradicional barrio, que tuvo una transformación con la llegada de centros culturales, de salud y educativos.
Un barrio tradicional, rodeado de casas antiguas que contrastan con talleres de mecánica y, a la vez con edificios modernos, será renovado con el plan parcial.

Se trata de Sevilla que, en el futuro, no será igual. No tendrá el ambiente de tiendas de barrio ni los carros mal parqueados en las calles. La atención no se concentrará en el ruido de las sirenas de las ambulancias que llegan con heridos a la Clínica León XIII y al Hospital San Vicente.

Dicen que Sevilla será uno de los mejores vivideros de Medellín, donde habrá espacio para el peatón y el ciclista. Allí construirán más de 2.000 viviendas que estarán cerca de todo.


Entre la oferta que hay en el sector está el metro, el metroplús, la Universidad de Antioquia, el Jardín Botánico, el cementerio San Pedro, el parque de Los Deseos, la León XIII y el San Vicente. Además, allí está la Medellín Innovadora: Ruta N, el Parque Explora y el Planetario.

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Precisamente, por eso, Sevilla es conocido como el ‘Nuevo norte’. En un mismo sitio hay centros culturales, educativos y de salud. Al barrio, lo único que le falta es oferta de vivienda.

Gloria González, coordinadora del plan parcial de Sevilla, contó que ese terreno es uno de los más estables de la ciudad y que está desperdiciado con talleres y viviendas de uno y dos pisos, cuando pueden construir edificios de 25 niveles.

De acuerdo con un censo que se realizó en el 2010, en la zona hay unas 900 viviendas. Esta semana, ese censo se está actualizando para tener la cifra exacta. Además para identificar qué actividades económicas hay en el barrio.

Con los resultados del análisis se definirá cada una de las 20 manzanas que comprende el proyecto y los negocios que se conservarán allí.

La funcionaria explicó que habrá diferentes usos del suelo, como oficinas, restaurantes y hoteles, pero que predominará la vivienda. (Interés prioritario, social y comercial).

En el barrio se conservará el espacio público, el tradicional parque de la República y el cementerio San Pedro, patrimonio cultural. Por lo que será restaurado y construirán al rededor una antesala para conservar la esencia de ese sitio, que no solo es para despedir a quienes mueren, sino también para obras de teatro y de arte.

Lo que busca el plan, agregó González, es resaltar esos lugares que hacen parte del centro tradicional de la ciudad y conservarlo como un centro de servicios y desarrollo. Asimismo, fortalecer el distrito de innovación y la tecnología para atraer nuevos negocios.

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Hay opiniones divididas Habitantes y comerciantes de Sevilla saben poco del plan parcial que le cambiará la cara al sector en una década. Algunos están en contra del proyecto y otros le ven ventajas, pero piden garantías.


Johny Alejandro Álvarez, que vive en el barrio hace casi 20 años, dijo que tendrán que irse y que el rumor es que a cambio les darán viviendas de interés social o prioritario.

Sabe que ese desarrollo en las centralidades es necesario para que la ciudad no se expanda más hacia las laderas, pero exige garantías para los dueños de las viviendas, que llevan décadas en el barrio.

Asimismo, teme que el proyecto acabe con el patrimonio arquitectónico, que desintegre el barrio y no tenga en cuenta a los de las casas más humildes, que están ubicadas por el cementerio San Pedro hacia el Jardín Botánico.

Por su parte, Maritza Berrío, que hace 40 años vive en el sector, dijo que no es necesario tumbar uno de los pocos barrios tradicionales que queda en la ciudad.

Ella tiene una casa de ocho habitaciones, que arrienda a estudiantes de la Universidad de Antioquia y no sabe qué pasará con su única entrada económica. Por ello pide explicaciones y garantías.

Entre tanto, Claudia Echeverri, dueña de un taller de carros del sector, aseguró que cuando le hicieron el censo, no le dieron ninguna información y que quisiera saber cuándo tendrá que irse, qué beneficios le darán y de qué se trata el proyecto.

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José de la Calle es uno de los pocos que defiende el proyecto. Para él la zona requiere de muchos cambios porque tiene oferta cultural, educativa y hospitalaria, que es ignorada por muchas personas porque está opacada por talleres y bodegas.

Así, mientras unos están de acuerdo, los que se oponen piensan que la modernidad borrará la historia y la identidad del barrio.

DEICY JOHANA PAREJA M.

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